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Vehículos eléctricos que no necesitarán Soat: lo que debes saber

📅 29 de junio de 2025 ✍️ Por: ⏱️ 5 min de lectura 👁️ 586 visitas
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¿Qué vehículos estarían exentos del Soat y licencia de conducción?

En Colombia, un nuevo proyecto de ley está por marcar un antes y un después en la movilidad urbana. Se trata del Proyecto de Ley 219 de 2024 de la Cámara y 111 de 2023 del Senado, una iniciativa que ya fue aprobada por el Congreso y que espera la sanción presidencial para entrar en vigor.

La propuesta plantea una medida sin precedentes: permitir la circulación de vehículos eléctricos de bajo cilindraje (potencia hasta 1.000 vatios) sin exigir matrícula, licencia de conducción ni Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), siempre y cuando se movilicen exclusivamente por ciclorrutas.

¿A quiénes beneficia esta normativa?

La iniciativa está diseñada para impulsar el uso de vehículos eléctricos livianos, principalmente motocicletas y bicicletas eléctricas pequeñas que cumplan con los requisitos técnicos estipulados. En otras palabras, este beneficio no aplica a motocicletas convencionales ni automóviles eléctricos grandes, sino a vehículos que:

  • Tengan una potencia máxima de 1.000 vatios.
  • Pesen menos de 60 kilogramos.
  • Alcanzen velocidades menores a 40 km/h.
  • Circulen solo por ciclorrutas o infraestructura no vehicular.

Esto significa que usuarios de bicicletas eléctricas livianas o scooters eléctricos pequeños podrían dejar de pagar el Soat, evitar trámites de matrícula y circular sin portar licencia de conducción.

¿Por qué se promueve esta iniciativa?

El objetivo principal de este proyecto de ley es fomentar la movilidad eléctrica sostenible y contribuir a la reducción de emisiones contaminantes. En un país donde el tráfico y la contaminación son crecientes, incentivar el uso de vehículos no contaminantes se convierte en una estrategia clave de política pública.

Además, se busca facilitar la movilidad diaria en ciudades con alto flujo de personas, como Bogotá, Medellín o Cali, donde las alternativas de transporte pequeñas y eficientes ganan cada vez más terreno frente al transporte tradicional.

Las preocupaciones de las autoridades locales

Pese a sus aparentes beneficios, el proyecto ha generado fuertes cuestionamientos por parte de autoridades distritales, especialmente en Bogotá.

La Secretaría de Movilidad de la capital del país advirtió que permitir este tipo de vehículos en la cicloinfraestructura puede comprometer la seguridad vial. Las principales preocupaciones son:

  1. Velocidades peligrosas: Muchos de estos vehículos pueden alcanzar entre 40 y 50 km/h, lo que representa un peligro para quienes usan bicicletas tradicionales, especialmente niños, adultos mayores o peatones que cruzan ciclorrutas.
  2. Riesgo de siniestros: Por su peso y velocidad, estos automotores podrían provocar accidentes con consecuencias graves, especialmente en espacios diseñados para tráfico más lento.
  3. Ausencia de Soat y control: La no exigencia del Soat o licencia de conducción elimina mecanismos de control y responsabilidad, tanto para atender víctimas de accidentes como para rastrear estadísticas de siniestralidad.

El dilema: movilidad sostenible vs. seguridad vial

Este proyecto pone en la balanza dos pilares fundamentales: por un lado, la necesidad urgente de reducir emisiones y modernizar la movilidad urbana, y por otro, la obligación de proteger la vida y seguridad de los usuarios más vulnerables.

Desde la perspectiva de sostenibilidad, la ley parece acertada, ya que ofrece un incentivo real para que más personas opten por medios de transporte limpios. Sin embargo, la falta de exigencia de requisitos básicos como licencia o Soat podría generar un vacío legal y de responsabilidad en caso de accidentes.

¿Qué podría pasar si se sanciona esta ley?

Si el presidente aprueba esta ley, entraría en vigencia inmediatamente y comenzaría a aplicarse en todo el territorio nacional. Esto podría dar pie a:

  • Aumento en el uso de scooters y bicis eléctricas, especialmente en zonas urbanas.
  • Debate nacional sobre cómo adaptar las ciclorrutas a nuevas dinámicas de velocidad y peso.
  • Cambios en la reglamentación local de movilidad, pues municipios podrán emitir sus propias directrices complementarias.

¿Qué opinan los ciudadanos?

Entre los ciudadanos hay posiciones divididas. Muchos celebran la posibilidad de ahorrar costos y reducir trámites. Otros temen que, sin regulación adecuada, aumente el número de accidentes y se genere caos en la infraestructura diseñada para ciclistas.

La clave estará en cómo se reglamente y supervise la implementación. El reto es lograr una movilidad más limpia sin poner en riesgo la seguridad vial de millones de usuarios.

El proyecto de ley que exime de Soat y otros requisitos a vehículos eléctricos livianos plantea una apuesta ambiciosa por una Colombia más sostenible. Sin embargo, no puede dejarse de lado la responsabilidad vial y la necesidad de proteger a los usuarios más vulnerables del sistema.

La implementación de esta norma, de aprobarse, deberá estar acompañada de campañas educativas, controles inteligentes y adecuaciones en la infraestructura para evitar consecuencias negativas. La transición hacia una movilidad más verde es necesaria, pero debe hacerse con prudencia y equilibrio.

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