Una disputa legal por derechos de marca pone en jaque a la famosa cadena de comida rápida colombiana en el viejo continente
La historia de una de las marcas de comida rápida más reconocidas en Colombia ha tomado un giro inesperado en Europa. Frisby S.A. BIC, la emblemática cadena nacida en Pereira, enfrenta una controversia legal que podría costarle la exclusividad de su marca en el continente europeo. La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo) ha revocado sus derechos sobre la marca “Frisby” por no demostrar un uso efectivo y comercial dentro del territorio en el tiempo establecido por la legislación vigente.
El fallo, emitido recientemente, le da vía libre a Frisby España SL, una empresa constituida legalmente en ese país, para operar como titular exclusivo de la marca. En su declaración oficial, la compañía española argumentó que la revocación es total y definitiva, consolidando su posición como única autorizada para desarrollar, operar y expandir la marca en Europa.
Según explicó la Euipo, Frisby S.A. BIC no presentó pruebas suficientes que demuestren actividad comercial bajo el nombre Frisby en ningún país europeo durante el período mínimo requerido. A pesar de haber sido notificada, la firma colombiana no presentó oposición formal durante el proceso de registro, lo cual fue interpretado como una falta de interés o abandono de derechos.
Una oportunidad aprovechada en silencio
El empresario detrás de Frisby España —quien ha preferido mantener su identidad reservada— aseguró que actuó dentro del marco legal. Argumenta que el registro se hizo en regla y que incluso intentó comunicarse con Frisby Colombia antes de lanzar su marca en territorio europeo. “Tuvieron tres meses para oponerse y no lo hicieron. Eso legalmente implica aceptación”, indicó.
Su motivación, asegura, fue detectar un mercado desatendido: la comunidad sudamericana en Europa. “Ninguna marca de comida rápida hablaba directamente a ese público”, señaló, justificando así su decisión de capitalizar una identidad reconocida entre migrantes y turistas latinos.
El dilema reputacional y comercial
Frisby España SL ha manifestado que su intención no es generar un conflicto. De hecho, en su comunicado oficial expresó su disposición a dialogar con la empresa colombiana para alcanzar un entendimiento que beneficie a ambas partes. El objetivo, según indican, es preservar el valor de la marca y ofrecer una experiencia coherente a los consumidores.
Sin embargo, también fueron claros en que, de no alcanzarse un acuerdo, continuarán de forma independiente, respaldados por el fallo de la Euipo. Incluso dejaron abierta la posibilidad de emprender acciones legales para reclamar posibles daños reputacionales y económicos derivados de la disputa actual.
¿Qué sigue para Frisby Colombia?
Frisby S.A. BIC tiene un plazo de dos meses para presentar pruebas contundentes de uso efectivo de la marca en Europa. De no hacerlo, perderá de forma irrevocable sus derechos. En ese escenario, el control absoluto de la marca quedaría en manos de Frisby España SL, que podría expandirse por el continente con una identidad nacida en Colombia pero ahora adaptada a nuevas dinámicas y públicos.
La empresa colombiana, por su parte, ha afirmado que se trata de un asunto legal y que ya está tomando medidas ante las instancias correspondientes. En un comunicado, enfatizó que Frisby España no tiene relación alguna con su estructura empresarial, y que cualquier uso de la marca fuera del país debe contar con su autorización.
Este caso plantea interrogantes sobre la protección internacional de marcas, la importancia del uso efectivo y constante de los derechos registrados, y cómo una falta de atención legal puede abrir la puerta a que otros actores capitalicen el valor construido durante décadas.
Frisby, una marca que ha hecho parte de la vida de millones de colombianos, ahora se ve en la necesidad de defender su identidad más allá de las fronteras nacionales. La historia aún no termina, pero lo que es claro es que, en Europa, ya hay un nuevo protagonista dispuesto a quedarse con todo el pollo del negocio.